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Persona oriunda de Chile ora por la seguridad de su familia

La residente de Kansas City Lucila Rogers recibió una llamada telefónica temprano el sábado por la mañana y se enteró que un masivo terremoto había impactado la parte central de Chile, en donde reside la mayoría de su familia.

“Yo lloraba mientras veía la televisión”, Rogers le dijo a Hispanic News. “Cuando vi a la gente sufriendo, también sentí que yo estaba sufriendo. Cuando esto sucedió en Haití, me sentí mal porque veía a la gente como sufría sin suficiente comida o viviendas”.

Inmediatamente ella pensó en su familia y rezó por su seguridad.

Rogers emigró a los Estados Unidos en 1979 mientras Chile se encontraba en medio de inestabilidad política. Ella y su único hermano se avecindaron en el área de Kansas City. Ellos tienen una hermana en Ciudad de México y otras 11 hermanas en Chile.
Todas las hermanas están a salvo, pero la extensión del daño estructural en Santiago de Chile y sus ciudades aledañas aún no es claro para ella.

“Si tuviera dinero me gustaría regresar”, dijo Rogers. “Me gustaría estar con mi familia y hacer algo por ellos. No hay nada más importante que ayudar a la familia”.

La cantidad de muertos del terremoto ocurrido temprano esta semana se mantiene entre 700 y 800, pero la Presidenta chilena Michelle Bachelet dijo estar cierta que la cifra llegaría hasta más de 1.000.

Bachelet, quien deja su cargo la semana entrante, declaró a varias secciones de Chile central como “zonas de catástrofe”. El Presidente electo Sebastián Piñera, que está programado a asumir el cargo el 11 de marzo, ha jurado reconstruir las áreas dañadas de Chile.

Aunque Rogers sabe que sus hermanas han sobrevivido el terremoto, todo lo que ella puede hacer es esperar y tener esperanzas de que continúen a salvo.

“Me siento nerviosa porque estoy muy lejos”, dijo ella. “No sé qué otra cosa hacer sino rezar”.

Ella reza por su país nativo y envía correos electrónicos a su familia extendida y amigos.

“He tratado de llamar, pero las líneas estaban caídas. No habían servicios telefónicos”.

Ella sabe que una de sus hermanas que vive justo en las afueras de Santiago tiene vecinos que vienen a su casa, permitiéndoles recargar las baterías de sus celulares o conectar sus refrigeradores para preservar su comida.

“Hay muchos muertos allí y muchos han perdido sus casas o están sin energía eléctrica”, dijo Rogers. “Ellos se encuentran en una mala situación”.