c
aboutnewssportscarchivekchpcontact
cquiénes somosnoticiasanunciosarchivocontactoc

The New Sorcerers’ Apprentice / El Nuevo Aprendiz Del Hechicero

HOUSTON — Some ancient history might help us get a perspective on a contemporary situation. Here goes:

Following the fall of the Roman Empire, Europe went into a long dormant period. With it went an intellectual tradition that had begun with the ancient Greeks and had persisted into Roman times, from roughly 44 B.C. until about 476 A.D.

Previously, scientific and engineering and social knowledge had been the basis for understanding all sorts of change and progress. Now, a millennium of very slow or no development followed, called the Dark Ages. For instance, Aristarchus of Samos (310 BC – ca. 230 BC) had already formulated eighteen hundred years before Copernicus (1473-1543) that the earth was a round planet moving within a complex system. But a disbelieving public and policy centers could not absorb those scientific possibilities. Magical thinking was more important.

After a thousand years, the Dark Ages ended when superstitious thinking and legends had to give way to systematic thinking and discovery, called the Enlightenment, which also brought us the modern concept of science and knowledge. History became a progression of events instead of stringing myths together. But old habits are hard to break, even when they are staring you in the face.

For instance, in 1751, nearly three centuries after the Dark Ages had ended, French philosopher Denis Diderot published the Encyclopedia as a monument to the age of reason, wisdom and knowledge. In it, “America,” whose exploration had begun two and a half centuries before, occupied a quarter of a page. Not until years later was a Supplement printed containing 19 pages about the continent.
This shows how the obvious can be overlooked when people are obsessed with their closed-mindedness.

Today, we have, by many who never cared before, the phenomenon of having discovered Latinos and are trying to go from a quarter page to 19 pages. The reason is obvious.

The motivation for the sudden attention given Latinos is the realization that Hispanic voters increased by two million from the 2004 to the 2008 presidential election. The number of non-Hispanic white voters was not statistically different from 2004. The sudden enlightenment, for instance, like the Feb. 16 launch of the Latino Partnership for Conservative Principles, is less about conservative values but self-interest and marketing outreach.

Washington Times blogger Thomas Peters reported as much in his interview with spokesperson Alfonso Aguilar who said his group would focus on educating conservatives about Hispanic values (as if Hispanics are not mostly already integrated into society) and about immigration (which in power centers means defining Latinos as “outsiders”). Aguilar acknowledged to Peters “many conservatives may not come out in support of reform immediately but that as the Hispanic vote continues to increase, they will see the demographic necessity to back reform.”

But the transparent statement shows it is not about enlightenment but a gimmick. It is not about “principles” but marketing.
Wayne Besen, founder of a non-profit group that debunks anti-gay misrepresentations and myths, says that the Latino Conservative Principles organizer Robert P. George has a “primary talent, it seems, is to trick the unschooled and easily fooled,” in this case other conservatives. That kind of hocus-pocus takes us back to the Dark Ages, when sophistry, fake religion, magic, anti-progress schemes, encouraged many Sorcerers’ apprentices.

You can see in its post-modern form, how a wart of frog, deceptive intentions and ignorance of Latino civic history don’t add up to good principals. It might work for fundraising purposes but it looks like a trick bag to enroll Latinos into somebody else’s political agenda.

In other words, like the Dark Ages, there seems to be a movement afoot by those who don’t know to tell others in a quarter page all about the half millennium of Hispanic values and reducing it all to tiring political wedge issues, cherry-picked platitudes and—schizam!!!---Now you see the principles, now you don’t.

NEXT: WHAT ARE CONSERVATIVE LATINO VALUES?
[José de la Isla writes a weekly commentary for Hispanic Link News Service. His 2009 digital book, sponsored by The Ford Foundation, is available free at www.DayNightLifeDeathHope.com. He is author of The Rise of Hispanic Political Power (2003). E-mail him at joseisla3@yahoo.com.] ©2010

******************************************************************************************************

HOUSTON – Un poco de historia antigua podrá iluminar nuestra perspectiva sobre una situación contemporánea. Aquí va:

Tras la caída del Imperio Romano, Europa entró en un largo periodo inactivo. Con ello también se sumergió una tradición intelectual que databa de los griegos antiguos y que había persistido hasta la época romana, de aproximadamente el año 44 a. C. Hasta el año 476 d. C.

Anteriormente, el conocimiento científico, ingeniero y social había sido el fundamento de la comprensión de todo tipo de cambio y progreso. Ahora, un milenio de muy poco o ningún desarrollo prosiguió, llamado la Era del Oscurantismo. Por ejemplo, Aristarco, de Samos (310 a. C. a 230 a. C.) ya había formulado mil ochocientos años antes que Copérnico (1473-1543) que la tierra era un planeta redondo que se movía dentro de un sistema complejo. Pero no eran capaces de absorber estas posibilidades científicas el público incrédulo y los centros de políticas. Era más importante el pensamiento mágico.

Después de mil años, terminó la Era del Oscurantismo cuando el pensamiento supersticioso y las leyendas tenían que hacer campo para el pensamiento sistemático y el descubrimiento, llamado la Ilustración, época que también nos trajo el concepto moderno de la ciencia y el conocimiento. La historia se convirtió en una progresión de eventos, en vez de concatenar los mitos como historia. Pero las viejas costumbres son difíciles de romper, aun cuando te las enfrentas cara a cara.

Por ejemplo, en 1751, a casi tres siglos del final de la Era del Oscurantismo, el filósofo francés, Denis Diderot, publicó la Enciclopedia como un monumento a la edad de la razón, la sabiduría y el conocimiento. En ella, “América”, cuya exploración había comenzado dos siglos y medio antes, ocupó un cuarto de página. No fue sino hasta años más tarde que se imprimió un Suplemento que contenía 19 páginas sobre el continente.

Esto muestra cómo lo obvio puede quedar sin considerar cuando la gente está obsesionada con su pequeñez mental.
Hoy tenemos, de parte de muchos a quienes antes nunca les importó, el fenómeno de haber descubierto a los latinos, y están tratando de pasar de un cuarto de página a 19 páginas. La razón es obvia.

La motivación por la repentina atención otorgada a los latinos es el darse cuenta que los electores hispanos aumentaron en dos millones entre los comicios presidenciales del 2004 a los del 2008. El número de electores blancos, no-hispanos, no tuvo una diferencia estadística entre los dos años. La repentina iluminación, por ejemplo, como el lanzamiento del 16 de febrero del grupo Latino Partnership for Conservative Principles, tiene menos que hacer con los valores conservadores que con el interés propio y el enlace mercantil.

Bloguero del Washington Times, Thomas Peters, reportó esto en su entrevista con el vocero del grupo, Alfonso Aguilar, quien dijo que el enfoque de su grupo sería la educación de los conservadores sobre los valores hispanos (como si los hispanos no estuvieran ya mayormente integrados en la sociedad) y sobre la inmigración (término que en los centros de poder implica definir a los latinos como “extraños”). Aguilar le reconoció a Peters que “muchos conservadores podrán no salir a favor de la reforma inmediatamente, pero en lo que sigue aumentando el voto hispano, verán la necesidad demográfica y respaldarán la reforma”.

Pero esta aseveración transparente muestra que no se trata de la iluminación, sino de un truco. No se trata de “principios” sino de marketing.

Wayne Bensen, fundador del grupo sin fines de lucro que desmiente las erróneas representaciones y los mitos en contra de los homosexuales, dice que el organizador de Latino Conservative Principles, Robert P. George, tiene un “talento primario, parece, para engañar a los que no tienen instrucción y a quienes es fácil engañar”, en este caso, a otros conservadores. Ese tipo de abracadabra nos regresa a la Era del Oscurantismo, cuando la sofistería, la religión falsa, la magia, las ardides en contra del progreso, animaron a muchos aprendices de hechiceros.

Ahora se lo ve con forma pos-moderna, como la verruga de un sapo, las intenciones engañosas y la ignorancia de la historia cívica latina no equivalen a buenos principios. Podrá funcionar para fines de recaudación de fondos, pero parece ser una bolsa de trucos para matricular a latinos en la agenda política de otra gente.

En otras palabras, como la Era del Oscurantismo, parece haber un movimiento impulsado por los que no saben para decirles a otros en un cuarto de página todo lo que hay sobre medio milenio de valores hispanos y reducirlo todo a fatigantes temas de cuña política, lugares comunes cuidadosamente seleccionados y – ¡ajá! – Ahora se ven los principios, ahora ya no.. CONTINUACIÓN: ¿CUÁLES SON LOS VALORES DEL LATINO CONSERVADOR?

[José de la Isla redacta un comentario semanal para Hispanic Link News Service y es autor de The Rise of Hispanic Political Power (2003). Su último libro, auspiciado por la Fundación Ford, se encuentra en versión digital gratuita en www.DayNightLifeDeathHope.com. Comuníquese con él a: joseisla3@yahoo.com]. ©2010 FIN